
A continuación reproducimos la crónica de Carcasona en Berlín 2007, ejemplo de corredor y persona donde los haya.
Hoooooola, a to@s,
Además de maratonianos nos estamos convirtiendo en grandes literatos, portentos en expresar nuestros sentimientos. Muy bonitas reflexiones, que sin duda comparto (salvo la parte de Cami y María, porque ya los conocía antes del maratón).
Este ha sido mi sexto maratón, desde que hace cuatro años diese mis primeras ahogadas zancadas en la playa de Somo. Desde aquel 1 de agosto, del que conservo fotos de una espectacular barriga incrustada en un tío que sonreía posando con mis hijos, hasta hoy, he devorado más de 6000 kms (se dice pronto), en pos de acabar maratones, cuantos más mejor, en unas marcas de las que pudiese presumir con mis amigos. Y os diré que lo mejor de este tiempo no ha sido el que esa barriga haya desparecido sin aplicar photoshop a la instantánea... Tampoco el acabar las carreras, ni siquiera las poquitas que salen con buenos tiempos. Si me apuráis, tampoco, los maravillosos viajes, las clásicas, el cachondeo, las risas…
Lo más importante para mi es poder compartir con amigos de verdad, los entrenamientos, las carreras, los subidones/bajones de energía, las preocupaciones, los madrugones, las temperaturas polares de primera hora de la mañana, las tórridas del mediodía, las asfixiantes de la tarde. Los maravillosos amaneceres de Valdelatas (sin mariconadas, claro), el lujo del Retiro, la impagable Casa de Campo, las pistas de Alcobendas o Palomeras. Incluso las lesiones, el sufrimiento, el cansancio… todo ello superado por la comprensión, el respaldo incondicional, la paciencia, el orgullo y cariño que nos demuestran aquellos que están más cerca de nosotros.
Como le decía a un amigo que me preguntaba por el maratón, éste ha sido bastante especial. La compañía, excepcional, inmejorable, como siempre. La organización, impecable en la parte hostelera, tanto a nivel de hotel como de restaurantes. La ciudad, espectacular en su arquitectura, en su diseño. La carrera inigualable, tanto en recorrido como en ambiente como en meteorología.
Pero sabéis que soy un tipo algo competitivo, y que mentiría si dijese que el tiempo me da igual, que lo importante es participar, y esas cosas que se dicen y que a estoy seguro de que alguien se cree. Cuando te pones es dorsal es para esforzarte todo lo que puedas, y siempre esperas que el resultado acompañe. Al fin y al cabo, son muchas horas de entreno, las que te juegas en un día. En mi caso, este era un maratón especial, ya que venía de terminar un maratón que no había ido muy bien (Barcelona), a pesar de que llegaba en unas condiciones impresionantes (incluida la cara de viafra que se le pone a los buenos maratonianos). Y el 4 de marzo salió mal, qué se le va a hacer. Al terminar inmediatamente pensé en Berlín, y llegué al mediados/finales de agosto en unas condiciones estupendas. Pero ahí me quedé. Lesiones, cansancio, me dejaron entrenar sólo 8 días en Septiembre, y el del mazo se vino a vivir conmigo ya en Madrid. Desgraciadamente no le di esquinazo, y como bien advirtió Morita, la mañana del domingo lo tenía subido a la chepa, tan campante.
Así que viví un maratón muy parecido al primer Mapoma, aunque eché mucho de menos a mi compañero de entonces, el impresionante Cepedilla. También recordé mucho a Morita en su periplo neoyorkino. En la carrera disfruté con Manolo y Alex, con Comb y con Gebrebañon, y los tres pequeños ratitos que estuve con el gran Maaaaaaate. Cami y Morita contribuyeron a mitigar la falta de fuerza, pero sin duda de Berlín lo que recordaré serán los kms 7, 20 y 36, donde nos esperaban las chicas más guapas y animosas del mundo. Y sobre todo en el 36, donde llevaba ya pinchado del todo 7 km, y aun me quedaban 6 de agonía, el beso de Susana, los saltos de Alicia, los ánimos de todas y cada una de vosotras (incluida Cepedilla, no? J, me hicieron sentir el maratoniano más importante de la carrera. Gracias, gracias, gracias.
Por todo lo anterior, declaro que el próximo maratón, el del bautizo de fuego de Adelita, va a ser todavía más especial. Y luego… a Pekin!!!
Hoooooola, a to@s,
Además de maratonianos nos estamos convirtiendo en grandes literatos, portentos en expresar nuestros sentimientos. Muy bonitas reflexiones, que sin duda comparto (salvo la parte de Cami y María, porque ya los conocía antes del maratón).
Este ha sido mi sexto maratón, desde que hace cuatro años diese mis primeras ahogadas zancadas en la playa de Somo. Desde aquel 1 de agosto, del que conservo fotos de una espectacular barriga incrustada en un tío que sonreía posando con mis hijos, hasta hoy, he devorado más de 6000 kms (se dice pronto), en pos de acabar maratones, cuantos más mejor, en unas marcas de las que pudiese presumir con mis amigos. Y os diré que lo mejor de este tiempo no ha sido el que esa barriga haya desparecido sin aplicar photoshop a la instantánea... Tampoco el acabar las carreras, ni siquiera las poquitas que salen con buenos tiempos. Si me apuráis, tampoco, los maravillosos viajes, las clásicas, el cachondeo, las risas…
Lo más importante para mi es poder compartir con amigos de verdad, los entrenamientos, las carreras, los subidones/bajones de energía, las preocupaciones, los madrugones, las temperaturas polares de primera hora de la mañana, las tórridas del mediodía, las asfixiantes de la tarde. Los maravillosos amaneceres de Valdelatas (sin mariconadas, claro), el lujo del Retiro, la impagable Casa de Campo, las pistas de Alcobendas o Palomeras. Incluso las lesiones, el sufrimiento, el cansancio… todo ello superado por la comprensión, el respaldo incondicional, la paciencia, el orgullo y cariño que nos demuestran aquellos que están más cerca de nosotros.
Como le decía a un amigo que me preguntaba por el maratón, éste ha sido bastante especial. La compañía, excepcional, inmejorable, como siempre. La organización, impecable en la parte hostelera, tanto a nivel de hotel como de restaurantes. La ciudad, espectacular en su arquitectura, en su diseño. La carrera inigualable, tanto en recorrido como en ambiente como en meteorología.
Pero sabéis que soy un tipo algo competitivo, y que mentiría si dijese que el tiempo me da igual, que lo importante es participar, y esas cosas que se dicen y que a estoy seguro de que alguien se cree. Cuando te pones es dorsal es para esforzarte todo lo que puedas, y siempre esperas que el resultado acompañe. Al fin y al cabo, son muchas horas de entreno, las que te juegas en un día. En mi caso, este era un maratón especial, ya que venía de terminar un maratón que no había ido muy bien (Barcelona), a pesar de que llegaba en unas condiciones impresionantes (incluida la cara de viafra que se le pone a los buenos maratonianos). Y el 4 de marzo salió mal, qué se le va a hacer. Al terminar inmediatamente pensé en Berlín, y llegué al mediados/finales de agosto en unas condiciones estupendas. Pero ahí me quedé. Lesiones, cansancio, me dejaron entrenar sólo 8 días en Septiembre, y el del mazo se vino a vivir conmigo ya en Madrid. Desgraciadamente no le di esquinazo, y como bien advirtió Morita, la mañana del domingo lo tenía subido a la chepa, tan campante.
Así que viví un maratón muy parecido al primer Mapoma, aunque eché mucho de menos a mi compañero de entonces, el impresionante Cepedilla. También recordé mucho a Morita en su periplo neoyorkino. En la carrera disfruté con Manolo y Alex, con Comb y con Gebrebañon, y los tres pequeños ratitos que estuve con el gran Maaaaaaate. Cami y Morita contribuyeron a mitigar la falta de fuerza, pero sin duda de Berlín lo que recordaré serán los kms 7, 20 y 36, donde nos esperaban las chicas más guapas y animosas del mundo. Y sobre todo en el 36, donde llevaba ya pinchado del todo 7 km, y aun me quedaban 6 de agonía, el beso de Susana, los saltos de Alicia, los ánimos de todas y cada una de vosotras (incluida Cepedilla, no? J, me hicieron sentir el maratoniano más importante de la carrera. Gracias, gracias, gracias.
Por todo lo anterior, declaro que el próximo maratón, el del bautizo de fuego de Adelita, va a ser todavía más especial. Y luego… a Pekin!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario